miércoles, 31 de octubre de 2012

AFIRMACIÓN EN VOZ BAJA


                                                     Foto: Matthew Brandt


Envidio a los que hablan en voz baja,
a esa gente que susurra
y apenas atraviesa,
su discurso, la ráfaga de viento. Un discurso
que se adentra y aletea,
y que hilvana, suavemente,
las grietas que, cerradas, aún respiran.


Envidio a los que modulan su tono hasta desaparecer.
Hasta ahogarse en remolinos
que se nutren de publicidad y vidrios,
de basura
que se adhiere a nuestras manos.


No envidio a los que ríen
tras la algarabía en su discurso.
No, a esos, sé que no.


Sonrío y me muerdo los labios. 


Y despacio, bajo la voz.